sábado, 4 de diciembre de 2010
el señor encorvado
el señor encorvado, grande, enorme, camina lentamente, con la cabeza echada hacia delante, casi como esas tortugas, lleno de lunares y verrugas el cuello, que desemboca en un botón demasiado apretado, enorme, con su bastón ridículamente grueso y pequeño, con un traje negro y guantes, pelo echado hacia atrás lleno de gomina, y sobre todo, enorme el señor, se detiene a media calle, en un cruce, levanta su bastón frente a él, y lo estrella contra el pavimento, y el pavimento vuela en todas direcciones, con fuego debajo, y, en el centro, la sonrisa siniestra de un señor encorvado y enorme
martes, 27 de julio de 2010
vorágine

y la desesperación y las lágrimas y el sudor, y mucha gente atrapada, queriendo salir, y mucha gente afuera, queriendo entrar, y más desesperación, aumentada por el efecto del alcohol y las drogas, como un mal viaje que se multiplica, que se multiplica y se convierte en realidad, aunque los golpes no duelen, duelen cuando se multiplican, así como se multiplica la desesperación y las lágrimas y el sudor, y las ganas de salir, y los golpes por todos lados, por la gente que quiere entrar y por la gente que quiere salir, y que sólo piensa en la desesperación, que están en un mal viaje que se multiplica, así como los golpes y las lágrimas y el sudor y la asfixia, que también se multiplica hasta formar un cáncer que no te deja respirar ni sentir los golpes
miércoles, 21 de julio de 2010
guardián del camino
hincado, junto al camino, los huesos secos y delgados, el olor putrefacto. Los ojos exprimidos y resecos. Un cuerpo inerte que tenía cumplir su maldición y su destino, que no podía morir ni tampoco vivir. Su destino era advertir al viajero: NO HAY RAZONES NI RESPUESTAS: SI AL FINAL DEL CAMINO ENCUENTRAS EL CASTIGO ETERNO O LA DICHA O EL VACÍO, NO TIENES OPCIÓN NI SALIDA, NI DEPENDE DE LO QUE HAGAS EN ESTA VIDA
sábado, 26 de junio de 2010
demons...
Y los demonios se seguían acercando, y tú, aferrada a tu crucifijo, como a un amuleto que en realidad sirviera, aunque los dos sabemos que no es sobre eso, que es sobre la fé. Y nos alcanzaron. Y comenzaron a devorarnos, con una tranquilidad sofocante, pues no había nada que pudiéramos hacer. Y recordé, en la desesperación, a Dante, y esos castigos milenarios, cuasi eternos, y también pensé que me devorarían primero, pero tu crucifijo los hizo enojar, y vi cómo te desmembraban, cómo fuimos totalmente inútiles a su fuerza y su poder, sentí los colmillos que quemaban y el olor a sangre. Y dejaron mi voz, y tu recuerdo en mi cabeza, para contar la historia, y advertir.
LOS DEMONIOS ESTÁN DENTRO. NO HAY NADA QUE PODAMOS HACER. ENTREGUÉMONOS.
miércoles, 26 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
SILENCIO
Todos los aullidos son silenciados aplastados
las lenguas arrancadas
inexorable e implacablemente por el sistema
que creamos que alimentamos
que vestimos y peinamos
a diario.
"die Maximen sind mit Blut geschrieben"
las lenguas arrancadas
inexorable e implacablemente por el sistema
que creamos que alimentamos
que vestimos y peinamos
a diario.
"die Maximen sind mit Blut geschrieben"
"Las Máximas se escriben con Sangre"
F. Nietzche
F. Nietzche
lunes, 3 de mayo de 2010
BEHEMOTH

El calor hacía estragos en el interior de los autos. Y de pronto, el tráfico que parecía cotidiano se transformó en un happenning inerte. Todos ahí encerrados en sus carros, esperando avanzar. La seguridad de la rutina se transformó en quimera ese jueves por la mañana.
El humo, en el horizonte, pasó de ser una línea lejana y borrosa, a una nube que se acercaba rápidamente. Nube densa y gris, que además rugía como un motor muy grave, o como dicen que rugen los terremotos en lo profundo de la tierra, de donde probablemente provenía la criatura.
Destrucción, llanto. En esos instantes, las personas no sabían si creer lo que sus ojos veían, o creer a su sentido común, férreamente moldeado por la rutina de un sistema que, como a galgos de carreras, no les permite ver a los lados. En contra de toda la ciencia de nuestro siglo XXI, la criatura, enorme e infernal era real. Era tangible. Tan real y tangible que acabó con todo lo que nuestro progreso construyó. Como ese meteorito que cuentan, acabó con los dinosaurios.
Quedamos unos pocos. Adoramos al monstruo como al único dios que hemos visto y que conocemos, y la criatura nos devora lentamente, como a simpáticos bichos que lo divierten y alimentan en su reino de ruinas, humo, fuego y cenizas.
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